Egipto: difícilmente mejorable

Madre mía. Creo que es el post más difícil de escribir de todos. Han sido demasiadas cosas concentradas en tan sólo 12 días, pero voy a intentarlo.

El día 31 de agosto salimos bien temprano desde Madrid-Barajas con destino Luxor, más o menos a la mitad del país. Cinco horas y pico de vuelo. Menos mal que, al más puro estilo M.A. Barracus, me drogué para poder descansar un poco y soportar con dignidad la ansiedad que me provoca esto de montarme en un avión.

En Luxor empezaba nuestro primer crucero de 4 noches por el Nilo hacia Aswan. El Valle de los Reyes, el Templo de Luxor, el de Karnak, el de Kom Ombo, el de Filae, el de Edfu, el templo de Hathshepsut, los Colosos de Memnon, la visita a un pueblo nubio… Un orgasmo de sensaciones y sorpresas. Increíbles construcciones, grabados fantásticos, datos aprendidos curiosísimos,… todo muy diferente a cualquier cosa antes vista. Y todo esto rodeado de una gente muy amable que te hace la visita divertida y confortable. Tienes la sensación de que no somos nadie, y que la antigua civilización autóctona era magnífica. Perdonad si en algún momento os parezco un poco pedante con mis expresiones; es por culpa de que me cuesta encontrar los adjetivos apropiados para tales maravillas.

Tras este crucero, traslado a otro de 3 noches, que nos llevaría por el lago Nasser a una de las cosas más ansiadas en este viaje: el Templo de Abu Simbel, a tan sólo 20 kilómetros de la frontera con Sudán. Camino del destino tuvimos oportunidad de ver alguna cosa más muy interesante y de pisar el desierto, además de disfrutar de la piscina del barco. Pero todo se ve eclipsado por Abu Simbel. La llegada en barco fue espectacular, con el cóctel correspondiente en la cubierta del barco y la música a todo trapo para conmemorar la llegada al Templo. Allí, fotos y más fotos, y tiempo para observar con calma el poder de aquellas gentes. El espectáculo de luz y sonido nocturno, todo un lujo del que no se puede prescindir si visitas Egipto.

De allí a El Cairo combinando un viaje en bus demasiado largo y un vuelo de una hora. A todo el mundo le digo lo mismo. De El Cairo merecen la pena 3 cosas (a parte del Bazar, al que es inevitable ir): el Museo Egipcio (una puta maravilla), las Pirámides de Giza y la Esfinge (los pelos de punta sólo al recordarlo) y montar en un taxi (más peligroso que cualquier deporte de riesgo). 4 noches y creo que si llegan a ser 3 no hubiera pasado nada. Pero había que ver otras cosas, como la Pirámide Escalonada, el Barrio Copto o vivir la aventura de cruzar una calle cairota. La ciudad está muy descuidada y caótica, pero tiene su encanto.

Debo decir que el viaje ha sido perfecto, sin contratiempos y disfrutando de una organización exquisita. En cuanto a la comida y la bebida, teniendo un poco de cuidado con lo que tomas por la calle, no se tienen problemas digestivos.

Si alguno está pensando en ir alguna vez a Egipto, que no piense en el precio del viaje. Os cueste lo que os cueste será barato. Es un viaje de 10, y lo dice alguien que no estaba muy convencido del destino de este año.

Publicado en  on Septiembre 23, 2009 at 11:17 am Comentarios (4)

Cena en Segovia

En verano hay que hacer cosas, y más si te quedas todo el mes de agosto en la ciudad, por lo que, aprovechando lo del coche nuevo, nos fuimos hace un par de semanas a Segovia a meternos una buena cena, con el ingrediente fundamental del típico cochinillo.

Tras la correspondiente merienda de chocolate con churros en lo alto del puerto de Navacerrada, bajamos a la ciudad del acueducto más importante del mundo. Un paseo por la ciudad merece la pena, la verdad es que el conjunto arquitectónico de la zona céntrica es digna de ver. Unas cañitas y a cenar. El cochinillo, como siempre, riquísimo. Y el postre no tiene comparación con casi ninguno: ponche segoviano. El restaurante es El Hidalgo. Si tuviera zona de fumadores sería perfecto, ya que compagina un buen ambiente con un precio aceptable.

Una copita en un triste pub de la ciudad y vuelta para Madrid, que se hace tarde. Lo dicho, que si no fuera por estas cosillas, el verano se haría más difícil.

Publicado en  on Agosto 13, 2009 at 4:49 pm Dejar un comentario

Ancha es Castilla

Aprovechando que tengo a la novia trabajando fuera, este fin de semana visité dos de las capitales de provincia que me quedan por nuestra geografía: Zamora y León.

Zamora no tiene prácticamente nada, una zona monumental muy poco cuidada y poco más. León ya es otra cosa: mezcla una zona histórica bastante espectacular con un crecimiento sostenible. Me gustó bastante. La Catedral y el Parador merecen la pena.

Donde está mi novia trabajando, Benavente, es uno de los pueblos más deprimentes que he conocido: industrial y envejecido.

Una recomendación por si pasáis por ésta zona: ir a cenar a La Taberna de Miguel, en Sahagún. Hacen unas patatas que quitan el sentido.

Por cierto, ya que hay un tramo de la autopista A-6 en el que hay que pagar un peaje muy caro, deberían arreglar la calzada, digo yo.

Publicado en  on Junio 30, 2009 at 11:38 am Dejar un comentario

Barcelona

No, no ha sido parte del tratamiento que me he impuesto para asumir mejor las derrotas del Madrid y las victorias del Barça, ha sido pura casualidad.

Aprovechando que mi novia debía estar en Barcelona durante el fin de semana por motivos de trabajo, para allá que fui, que no puede ser que no conociera todavía la segunda ciudad en importancia de España. Para ello utilicé el AVE, ese prodigio de la tecnología con el que te plantas allí en 2 horas y media. Al llegar, y antes de pasarme por el hotel, me di un paseo de 3 horas para conocer Las Ramblas (incluido Canaletas, vaya mierda de fuente), la plaza de Colón y la zona del puerto olímpico. Tras un necesario descanso, a la mañana siguiente me disponía a recorrerme la ciudad para ver lo máximo posible. Planos del metro y ciudad en mano, conocí toda la zona de Montjuic, la Sagrada Familia (por favor, que alguien se ponga a terminarla de una puta vez), la Catedral (atípica), el barrio gótico, la torre Agbar, El Rabal (un gueto), el parque Güell (muy especial), el Arco del Triunfo, el parque de la Ciudadela y alguna cosa más que seguro que se me olvida. Tras encontrarme con mi novia, seguimos conociendo un poco la ciudad, y a además de todas las cosas anteriores, conocí el Palacio y el Monasterio de Pedralbes y el vertedero de Barcelona, aunque allí creo que lo llaman Camp Nou.

El plato fuerte estaba por llegar, y ese era el maravilloso espectáculo de la Fuente Mágica de Montjuic. Era para quedarse horas mirando, pero nos pudo el cansancio y nos fuimos para el hotel.

A la mañana siguiente ya sólo nos quedaba visitar el Tibidabo, de interés turístico por las vistas de la ciudad y su ermita. Estaba saturado de turistas por culpa de que han puesto allá arriba un parque de atracciones. Un paso más por la Sagrada Familia y poco más. Vuelta a Madrid y la sensación de necesitar un fin de semana para recuperarme del fin de semana.

Conclusiones: imaginaba una ciudad más grande; no es más bonito que Madrid, aunque tienen sitios muy especiales; los turistas están por todos sitios; después de varios días desde las celebraciones del Barça, sus aficionados todavía no habían echado a lavar la camiseta; no he sentido rechazo en ningún momento por no hablar catalán, el idioma oficial de la ciudad le pese a quien le pese.

Para los que no conozcan Barcelona, muy recomendable para un fin de semana.

Publicado en  on Junio 3, 2009 at 8:44 am Dejar un comentario

Frío con gusto…

Este fin de semana ha sido, al menos, inusual. El Real Madrid jugaba en Soria contra el Numancia un partido de liga. Le pedí un favor a un contacto de allí (un millón de gracias Isabel, te has portado demasiado bien) y conseguimos dos entradas. Ya conocíamos Soria, una ciudad preciosa: La Alameda, la calle peatonal que recorre el centro, el Duero,… Nos alojamos en el Hotel Leonor, muy recomendable.

Visita al hotel donde se alojaban los jugadores del Madrid (¡panda de rancios!), unas cañas y al estadio de Los Pajaritos. Campo pequeñito, lo cual tiene la ventaja de que desde cualquier parte del campo estás muy cerca del terreno de juego. Un frío de narices y victoria de mi equipo. La sensación de ver ganar al Real Madrid fuera del Bernabeu fue algo especial. Después, huida hacia el hotel y baño caliente para recuperar la sesibilidad vital.

Un sueño reconfortante y vuelta para Madrid lo más rápido posible, la climatología no estaba para muchos riesgos.

Otro fin de semana muy agradable gracias, en gran parte, a la buena compañía. 

PD: Aunque la peña Ultras Sur, compuesta por una panda de niñatos pseudo-fascistas, es lo único que le da un poco de ambiente a la afición madridista, sobran.

Publicado en  on Febrero 2, 2009 at 11:22 am Comentarios (24)

El Escorial

No creo que tenga mucho descanso en unas cuantas semanas, y este pasado fin de semana no ha contribuido a lo contrario.
Al salir de trabajar el sábado, me fui corriendo a casa para preparar la mochila y salir rápido a comprar unas cosillas necesarias para la gran noche: la noche del Barcelona-Real Madrid.

Pese al estado de las carreteras, cargamos el coche (con tele incluida) y nos fuimos al camping de El Escorial. Alquilamos un bungalow para cuatro y, básicamente, comenzamos a beber.

El sitio merece la pena verlo, sobre todo porque estaba todo nevado. Todo muy bien organizado y unas instalaciones excelentes.

Muchas risas antes del partido y muchos nervios durante el mismo, todo ello bajo una neblina ebria importante. Al final no pudo ser y, personalmente, me dio bastante rabia. De todas formas, el Real Madrid es grande, muy grande.

Seguimos con muchas risas hasta que mi cuerpo dijo basta y me fui a dormir.

A la mañana siguiente hicimos una rápida visita a San Lorenzo de El Escorial para volver a Madrid a tiempo para una comida familiar a propósito del cumple de mi hermano. Sólo quedaba beber agua y soportar lo mejor posible el domingo, evitando, eso sí, las noticias deportivas.

Para el partido de vuelta en el Bernabeu espero que hagamos algo parecido, y seguro que el signo del partido cambiará.

Publicado en  on Diciembre 16, 2008 at 11:39 am Comentarios (4)

Valle del Jerte

Puf! ¡Vaya semana! No he tenido tiempo de casi nada con respecto a este blog. Parece que la cosa está relajada en el trabajo, por lo que voy a aprovechar para contaros cómo me fue el pasado fin de semana.

Aprovechando que el lunes pasado fue fiesta y que hacía mucho que no salíamos de Madrid, mi novia y yo hicimos una escapadita. No conocía nada de Extremadura, y me han hablado bien de la zona del Valle del Jerte, por lo que para allá que fuimos, como siempre, a la aventura.

Tras una comida rápida en Plasencia, nos pusimos a buscar alojamiento en la zona, y lo encontramos en Jerte, en una casa rural rehabilitada de una antigua sinagoga (Casa Bethona se llama el sitio). Buen precio y trato muy amable de los dueños.

El domingo nos pusimos en marcha muy pronto. Tras visitar Tornavacas, pusimos rumbo a la población de Hervás. Aunque el tiempo no ha acompañado en absoluto durante todo el fin de semana, pudimos apreciar el encanto del barrio judío. Tras comer, pusimos rumbo al Monasterio de Yuste por una carretera de montaña en la que no paró de llover y en la que había una persistente niebla. Esto y algún detalle más del paisaje hizo que en algún momento tuviera que pensar en qué parte de España estaba. Me llevo una imagen muy diferente a la que tenía sobre el paisaje extremeño.

Con respecto al Monasterio de Yuste, el paraje es precioso, y la arquitectura merece la pena. Se hacía de noche, y la climatología no estaba para nada, por lo que pusimos rumbo de nuevo a Jerte. El siguiente objetivo era buscar un bar para ver el partido del Real Madrid contra el Sevilla. Mucho sufrimiento para nada, todo ello regado con unas copichuelas baratillas. A la habitación de nuevo y a descansar.

El lunes teníamos que pensar ya en Madrid, pero antes pasamos por Trujillo, un pueblo precioso donde nos comimos un buen solomillo. Sólo quedaba aguantar el atasco, que fue mucho.

Conclusiones: pues las de siempre, una compañía genial hace a los sitios geniales. No obstante, la zona merece la pena. Habrá que volver, pero con mejor tiempo.

Publicado en  on Diciembre 12, 2008 at 9:55 am Comentarios (1)

Turquía: mitos y mitos

Ya era hora de que escribiera sobre este fantástico viaje que hicimos mi novia y yo del 8 al 15 de septiembre. Ya estaba la gente a las puertas de mi casa con pancartas reclamando este post. Aquí lo tenéis.

El viaje empezó de nuevo sin dormir y con mi eterno miedo a los aviones: no sé si es miedo a las alturas, a volar, a los aviones, a morir,… Lo único que sé es que lo paso fatal. El viaje muy largo, el avión incómodo, pero en cuanto llegamos al aeropuerto de Nevsehir (Capadocia), todos los males se fueron. El paisaje no era gran cosa, pero el hecho de estar en Turquía ya era suficientemente emocionante. Nada más llegar conocimos a nuestro guía durante los días de Capadocia, Mehmet, que hizo todo lo posible por hacernos la estancia agradable. Poca cosa este primer día: primeros contactos con la comida turca y con las chimeneas de hadas, esas formaciones volcánicas tan características de la zona. Llegamos al hotel, uno de los temores para cualquier visitante a Turquía. Sólo decir que tanto en Capadocia (Hotel Burcu Kaya ****) como en Estambul (Hotel Prince ****) los hoteles eran de una calidad similar a los hoteles de cuatro estrellas que nos podemos encontrar en muchos sitios de España.

A grandes rasgos, durante los dos siguientes días, disfrutamos de los fabulosos paisajes de chimeneas de hadas de la zona. Dos días son suficientes, más tiempo puede hacer la visita muy monótona. El valle de Goreme, con su complejo monástico con pinturas rupestres, una ciudad subterránea de 7 plantas, una ciudad abandonada,… Destaco, sobre todo, grandes momentos: cerveza turca en una casa típica excavada en una chimenea de hada acompañada por la música hecha por nuestro guía con un instrumento típico de cuerda de Turquía; el espectáculo de bailes folklóricos; el paseo por las chimeneas intentando encontrar parecidos a las mismas; los primeros regateos en los mercadillos,… momentos que tardaremos en olvidar. Quizá sobren las visitas a las fábricas de cerámica y joyas, pero los turistas debemos asimilar este tipo cosas. A destacar también todo lo que hemos he aprendido sobre la historia, costumbres y cultura turca. Creo que es en esta etapa de nuestro viaje donde más me acordé de lo leído sobre este país en las novelas de Orhan Pamuk: pueblos deshabitados, tristes, con miradas desconfiadas y curiosas. No obstante, en ningún momento sentimos incomodidad, sino todo lo contrario. Creo que empiezan a estar acostumbrados a la presencia del turista, y eso se nota.

Al cuarto día llegaba la tan deseada llegada a Estambul. Otro mal trago en el avión, y con los pies en el suelo, preparados para disfrutar de la ciudad más bonita que yo he visto nunca. La Mezquita Azul, el museo de Santa Sofía (vaya mosaicos), la Cisterna de la Basílica, el Gran Bazar, la Torre de Gálata (de noche es muy recomendable), el Palacio de Topkapi (si no se entra al Harem, no merece la pena), el Bósforo (el crucero el último día fue magnífico), el Bazar de las Especias, el Palacio de Beylerbeyi,… acabamos agotados.

Probamos el Narguile (pipa de agua) acompañado de un té turco y de música tradicional, nos dimos un baño en un Hamam, regateamos hasta la extenuación, comimos Kebab,… creo que no nos quedó mucho por hacer de lo imprescindible para un buen turista. A todo esto hay que añadirle que nuestro viaje coincidió con el Ramadán. Nos impresionó sobre todo el momento del rezo antes de ocultarse el sol, el momento que marca el inicio de la alimentación de los musulmanes durante estos días. Durante el fin de semana, las familias se reunen enfrente de las mezquitas, y con su plato preparado, esperan a la llamada para poder empezar a masticar. Por cierto, los pelos de punta con las llamadas a la oración, una mezcla de temor, respeto y admiración recorre tu cuerpo.

Pocas conclusiones más: gente, en general, muy amable, el agobio en el Gran Bazar es menor que el que nos esperábamos, no todas las chicas van con burka (esto ya lo suponíamos), no son tan guarros como dicen, no es tan barato como comentan y es más bonito de lo que nos podíamos imaginar. No entendía muy bien por qué la gente quiere volver siempre a Estambul. Volveremos seguro.

PD: Basta ya de que los españoles vayan por el mundo creyéndose que tenemos la mejor cultura, la mejor gente, la mejor música, la mejor fiesta, la mejor comida,… Odio (esto podría ir en otra sección del blog) que haya gente que desprecie por sistema lo ajeno. No se dan cuenta que podemos ofender o herir a alguien.

Publicado en  on Septiembre 27, 2008 at 5:24 pm Comentarios (6)

Tus primos los gallegos

Tengo que hacer la maleta de nuevo para irme, pero debo sacar un rato para contaros cómo nos ha ido por Galicia.

El sábado pasado, y tras dormir 1 hora, salimos con destino Ribadeo. Soy incapaz de dormir en el coche, por lo que el viaje se me hizo bastante largo, me moría de sueño. Por suerte, nada más entrar al pueblo encontramos hotel, el hotel Eo. Bastante bien la relación calidad-precio. Tras un paseíto por el pueblo (no tiene mucho), una siesta y una cena rápida nos fuimos a dormir, lo necesitaba.

Al día siguiente, otra vez las maletas al coche y sin rumbo fijo. El día anterior preguntamos en la oficina de turismo cómo llegar a la playa de las catedrales. Nos habían comentado que merecía la pena, así que para allá que fuimos. No nos engañaron, merece la pena. Tras esto, y después de pasar por un millón de pueblos (¡qué densidad de poblaciones!) visitamos Estaca de Bares, el punto más al norte de España y Ortigueira, encontramos alojamiento de Cedeira, en el hotel Cordobelas. El hotel es precioso, y el entorno también, quizá un poco caro para la zona. Fue curioso cómo supimos de este hotel, y esto es una anécdota que empieza a definir a los gallegos. Preguntamos a un lugareño si sabía si había hoteles en el pueblo. Y la respuesta fue: “Si”. Tras insistir un poco más nos dijo dónde estaban.

En las cercanías del pueblo nos acercamos al mirador de San Antonio y al mejor sitio para ver un atardecer: Cabo Ortegal. Simplemente espectacular. Para cenar, fuimos a un sitio muy chulo cerca del paseo marítimo que se llamaba Kilovatio.

Al día siguiente, nos levantamos dispuestos a encontrar un mirador cerca de una estación de energía eólica, y lo encontramos. Tras esto visitamos Ferrol y A Coruña. Me dio la sensación de que ninguna de las dos ciudades merece mucho la pena. Buscando alojamiento nos encontramos en un pueblo muy pequeño llamado Caión con una playa espectacular. Nos alojamos en casa de una señora llamada Oliva que por un precio muy bajo nos alquiló un piso entero para nosotros solos. La buena señora no paraba de repetir “esto es bonito, ¿verdad?“. Estuvimos dos horas mirando al mar casi sin hablar. Nos gustó el ambiente del pueblo.

A la mañana siguiente, visitamos Malpica, el cabo Prior y Fisterra, que yo recuerde. Esa noche dormimos en Porto do Son. Tremenda la amabilidad del hombre del hotel Villa del Son. Esa tarde fuimos a visitar unas ruinas celtas que ni por asomo me acuerdo cómo se llaman. Porto do Son es un pueblo de lo más normal, no está mal.

De nuevo, al día siguiente, desayuno fuerte y las maletas al coche. Esta vez tocaba visitar Santiago de Compostela. Muy bonita la ciudad, aunque el tiempo no acompañó. Nos pateamos la ciudad entera, y no por gusto: no encontrábamos el parking donde habíamos dejado el coche. Tras esto y tras visitar Vilagarcía de Arousa y O Grove, acabamos en la isla de La Toja. Carísimo el hotel (Louxo), pero quizá el emplazamiento lo vale. Aquella noche, creyéndonos ricos hasta hicimos uso del servicio de habitaciones.

Otra vez desayuno fuerte (esta vez buffet) y camino a Vigo. Llegábamos a uno de nuestros objetivos de este viaje: las islas Cíes. Tras encontrar alojamiento, nos fuimos a Baiona (impresionante la fortaleza) y hasta la desembocadura del Miño. Es aquí donde nos dimos cuenta de que habíamos recorrido toda la costa gallega, de punta a punta. El hotel Playa de Vigo, en la playa de Samil está bien para un par de días, pero no para más. Por la noche, paseo cerca del mar, cena mirando la playa y copa en un bar tipo irlandés.

El día siguiente amanece con un temporal de lluvia y viento que impide la visita a las islas Cíes. Nena, te prometo que volveremos para verlas. La lluvia no nos impidió conocer Vigo más a fondo. La ciudad tiene poca cosa.

Otra vez, a la mañana siguiente, las maletas al coche, pero esta vez con el objetivo de llegar a Madrid.

Seguro que se me olvidan poblaciones que visitamos y sitios de interés. Ahora recuerdo que estuvimos en Lugo y Pontevedra, pero pasamos sin más pena que gloria por allí.

Conclusiones que saco de ese viaje:

1.- El tío que se decida a poner un hotel y/o restaurante y se publicite se forra. No está nada fomentado el turismo, sobre todo en la costa cantábrica.

2.- Los gallegos son muy secos, sin querer generalizar, claro.

3.- Si tengo que decidir entre Asturias, País Vasco y Galicia (lo que conozco del norte de España) Galicia queda en la última posición.

4.- Las costas son muy bonitas, pero es todo el rato lo mismo.

5.- La mejor compañía para un viaje así (y para cualquier viaje) la tuve.

………

Tras releer el post antes de publicarlo me doy cuenta de que parece que me meto con los gallegos y Galicia, y nada más lejos de la realidad. Que quede claro que me ha gustado mucho, que hemos conocido un montón de sitios, que me lo he pasado genial, pero antes volveré a otros sitios.

PD: No me apetece explicar el título del post, es demasiado largo de contar y difícil de explicar.

PDbis: Lo siento creo que no me ha quedado muy bien esta entrada.

PDbis2: Esta misma noche el destino es Turquía, de ello irá la próxima publicación.

PDbi3: Por los comentarios recibidos estos días en los que he estado ausente parece que hay gente que está en contra de algunos de mis pensamientos. No pretendo tener razón, ni convencer a nadie. Al que no le guste lo que escribo que no lea este blog.

Publicado en  on Septiembre 7, 2008 at 9:52 pm Comentarios (4)

Post Santa Pola

Sí, sé que estoy de vuelta y que llevo casi dos días sin escribir, pero es que ando algo depre. La vuelta al trabajo ha sido un mazazo. Os parecerá exagerado, pero es así.

Hace un rato he recuperado un poco el ánimo. Parece que tenemos decidido el viaje al extranjero de estas vacaciones. Ya os contaré cuando esté confirmado. Lo de Cabo Verde se ha fastidiado por culpa de las vacunas: ya no nos da tiempo a ponérnoslas.

A lo que voy, este post va destinado a contar un poco mis andanzas por Santa Pola, mis observaciones y mis conclusiones. La mayor conclusión extraída es que hay gente de la que seré amigo toda la vida. Aunque el tiempo pase y sólo sea una semana al año, allí tengo amigos para rato.

Santa Pola está decayendo, ya no es lo de antes, demasiado tonto con coche tuneado y demasiados niños con “moticos” (podría asegurar que un gran porcentaje de la población joven de esta zona de España es boba). Que nadie se ofenda, pero el índice de payasos crece de manera exponencial cada año.

Un poco lo de siempre: mucha playa, algo de piscina, una barbacoa, alguno deprimido por alguna chica (ánimo Charly), otros enfermos por meterla en caliente (Conguito, no cambies),…en fin, lo de siempre.

La novedad este año quizá haya sido que ha habido mejor rollo entre todos, y eso se agradece, que para 5 días no compensa que haya conflictos. Lo peor fue que eché en falta a mi novia. Aunque allí esté en mi ambiente, la necesito contínuamente. También a destacar como malo que no conseguí desconectar del puto trabajo. Lo intentaré en las 3 semanas que me esperan en septiembre.

Se ha echado en falta a alguno, pero tampoco demasiado, para qué mentir.

En cuanto a actividades alternativas, este año ha sido Elche. Fuimos un par de días a este pueblo en fiestas. El espectáculo pirotécnico era digno de ver, aunque el ambiente…no vi demasiado.

En definitiva, espero que ninguno de mis amigos “santapoleros” cambie nunca. Me tenéis por aquí siempre que me necesitéis.

PD: Gus, me encantó el mensaje que me mandaste borracho.

PD2: Gracias, ya he superado las mil visitas. Espero que tanto los seguidores ocasionales como los habituales sigáis visitando el blog.

Publicado en  on Agosto 20, 2008 at 12:17 am Comentarios (2)