Debo reconocer que ha sido para mi todo un descubrimiento la literatura rusa (en general) de hace más de un siglo. Y esta vez he elegido uno de León Tolstoi. Quería leer algo cortito antes de adentrarme en Guerra y Paz o Anna Karénina. Y ha sido muy satisfactorio.
Ya me avisó un amigo que el libro remueve conciencias. Corto pero intenso. La historia cuenta en primera persona el acercamiento a la muerte de un funcionario ruso tras un mal golpe en el costado. El protagonista pasa del desconcierto e indiferencia al principio a la desesperación más absoluta, llegando finalmente al alivio tras finalizar la muerte su tarea con él.
Por el simple hecho de que la agonía de Ivan Ilich se contagia al lector, ya merece una gran nota. Pero no sólo es eso. Acompañar la frescura literaria de complejos conceptos no debe ser nada fácil, y menos hacerlo bien. Tolstoi ya me ha ganado. Un 8.5 de nota.