Hace ya algún tiempo que quería meterme con cierto sector ecologista, alejado de la realidad y fundamentalmente demagogo. Me refiero a aquellos que prefieren engañar a la población sin informarse previamente, a aquellos que viven del miedo y de la oportunidad. Os pongo un ejemplo muy claro para que lo entendáis.
Como bien sabéis, el pasado 11 de marzo hubo un terremoto de magnitud 9.0 en la escala sismológica de magnitud de momento en la costa nordeste de Japón. Las consecuencias que de ello se derivaron son por todos conocidas. Cabe decir que se ha exagerado hasta la extenuación, aunque todos tenemos claro que pudo ser peor. La central nuclear de Fukushima I se vio afectada por un corte en el suministro eléctrico y por el tsunami que se derivó del terremoto. Tras días de incertidumbre, tampoco pasó gran cosa, aunque tenemos claro que podría haber sido una catástrofe.
Pues bien, parece ser que la central que tenemos en Garoña es del mismo tipo que la de los japoneses. Pues escudándose en eso, grupos como Ecologistas en Acción reclamaron el cierre inmediato de la central española.
Sólo tengo que decir una cosa, y sin profundizar en los fundamentos que me hacen defender a capa y espada el uso de la energía nuclear: afortunadamente, la central de Garoña es prima-hermana de la de Fukushima, afortunadamente. Señores ecologistas, si no les gusta la energía nuclear, al menos no pongan excusas tontas para reclamar cierres.