Como muchos de vosotros sabéis, soy Licenciado en Física. Pese a ello, trabajo de informático. Esto es muy habitual en este mundillo. Parece ser que nos consideran válidos para este tipo de trabajo, pese al enfado coherente de los ingenieros de la especialidad. Cuando empecé aquí, como es normal, no tenía ni idea de esto. Durante la carrera, no aprendí nada relevante en cuanto al mundo de la informática se refiere, y aquí me ví acorralado entre IP’s, protocolos de seguridad, correo electrónico, bases de datos y paginas web. Tuve que aprender a base de golpes. Lo malo es que sé de muchas cosas pero de ninguna mucho, lo cual capa mi futuro laboral en este campo. No me preocupa mucho: no me gusta demasiado esto y me gustaría, algún día, dedicarme a algo relacionado con mis estudios, que para algo me lo curré como nadie.
A lo que voy en este post es a contaros por encima mi experiencia con los prepotentemente llamados usuarios.
Sabemos que en este mundo hay de todo, pero me he encontrado con algunos que son dignos de museo de la evolución de la raza humana.
Los hay que llaman nerviosos, quizá debido a que nunca han llamado, quizá porque les impone llamar a la central de la compañía en España, quizá porque no tienen ni idea y les da miedo encontrarse con un listillo.
Los hay desagradables, que exigen una solución inmediata que no tendrán con esa actitud.
Los hay que se creen que lo saben todo y no saben casi nada.
Los hay que lo primero que te dicen es “yo no sé de informática, eh!?”.
Los hay humildes, y llaman para pedir ayuda con amabilidad y consciencia.
Los hay tontos, que piensan que soy el enemigo (estos lo llevan claro).
Los hay graciosos, que tienen la intención de ser mis amigos para que les ayude cuando a ellos les dé la gana.
Los hay (y muchos) mentirosos, que intentan engañarte. Lo que ellos no saben es que, desde mi sitio estático, me entero de muchas cosas.
Los hay prepotentes al más puro estilo “yo trabajo en una gran empresa”.
Los hay que creen que su trabajo es lo primero y el de los demás es mierda.
Los hay que dicen “Interné explote” o “correo electrógeno”.
Los hay que no entiendo lo que dicen.
Los hay que creen que me van a impresionar con palabrería corporativa barata.
Los hay pesados, que llaman para nada y para todo.
Los hay muy agradecidos con mi labor.
Los hay…
Los hay que ya son amigos y lo serán por mucho tiempo. Supongo que serán estos lo mejor que me llevaré cuando me marche de aquí.