Como no tendré tiempo esta tarde para escribir nada por aquí, aprovecho un rato libre en el trabajo (sí, soy de esos pringados que trabajamos hoy) para desearos a todos un Feliz Año 2009.
Típico de Navidad
Estoy hasta las narices de que, cada año, sea noticia la típica estampa navideña de un grupo de atontaos que, vestidos de Papá Noel, descienden alguna pendiente nevada encima de unos esquís. Imaginaos lo que os acabo de decir y seguro que no os resulta desconocido.
Vuelta al asfalto
Desde hace tiempo soy aficionado a salir a correr cuando puedo. Le cogí el gustillo a esto hace un tiempo, aprovechando que dejé de fumar (para luego volver) hace ya unos 6 años.
En estos años los kilómetros recorridos han sido muchos, incluído unas cuantas carreras populares de 10 kilómetros y una maratón (para el que no lo sepa, 42 kilómetros y 195 metros). Esta última experiencia comentada es considerada por mi como lo mejor que he hecho en mi vida a título individual. Nadie comprendía del todo el reto que me planteé allá por 2006, y poca gente confiaba en que lo consiguiera. No sólo lo conseguí, sino que lo disfruté de verdad.
No creo que sea capaz de explicar qué siento cuando corro, es algo así como una mezcla de superación personal y competitividad intrínseca.
Mañana se disputa en Madrid la San Silvestre Vallecana, la carrera popular con más participantes del mundo, y, desde luego, no faltaré a la cita. Se ha convertido en una especie de tradición que le pone un ingrediente diferente al día de Nochevieja. No es precisamente una carrera para competir, sino para divertirse haciendo un poco de deporte.
Este año no me he preparado mucho, pero haré lo que pueda.
Datos inútiles XVIII
María del Rosario Cayetana Alfonsa Victoria Eugenia Francisca Fitz-James Stuart y de Silva, más conocida por todos como la Duquesa de Alba (su parecido razonable con Monchito, el muñeco de Jose Luis Moreno es más que evidente) es la persona con más títulos nobiliarios reconocidos del mundo. Es cinco veces duquesa, dieciocho marquesa, veinte condesa, condesa-duquesa y condestablesa (¿?), además de catorce veces Grande de España.
De hecho, en cuanto a protocolo se refiere, incluso la Reina de Inglaterra debe darle prioridad a la señora esta del pelo risqueto.
Este es el mejor ejemplo que conozco de vivir del cuento.
Churras con merinas
Al parecer, ha habido hoy una manifestación contra el aborto en Madrid. Un portavoz de “Unidos por la Vida”, del que no he encontrado el nombre, ha dicho:
“El aborto provoca violencia doméstica y accidentes de tráfico“
Sí, y conducir a altas velocidades repercute en la subida del precio de las naranjas, no te jode!
Tres cuentos
Dos de Navidad y otro de Acción de Gracias completan los Tres cuentos de esta obra de Truman Capote.
La verdad, yo no los llamaría cuentos, ya que estos, si por algo se les distingue es por una moraleja evidente. En cambio, en estas tres pequeñas historias no existe tal cosa. En realidad son tres pequeñas historias autobiográficas que reflejan, en fechas muy señaladas, cómo fue la vida de Capote en su más tierna infancia: sus relaciones familiares, sus amistades, su entorno rural, etc.
Si algo distingue a la infancia es la ilusión, y qué mejor época que la Navidad. Esto se evidencia en los dos primeros cuentos, en los que, pese a la situación económica y familiar del protagonista, la ilusión perdura sobre todos los posibles sentimientos. En la tercera historia, la de Acción de Gracias, el autor ha querido reflejar la dura vida de los años posteriores al crack financiero del año 1929 en la América profunda. Esto lo entrelaza de manera magistral con la simplicidad de las experiencias precoces de un ser humano.
Lectura sencilla, rápida y amena para uno de estos días de fiesta. Un 6.5 de nota media.
Os recomiendo de este autor A sangre fría, obra maestra del thriller policíaco.
El programa ese
No creo que haya peor programa en televisión que Mira quién baila!, concurso presentado por Anne Igartiburu (a la que tengo una especial manía) en el que un grupo de famosos aprende a bailar para conseguir premios económicos destinados a asociaciones que se dedican a ayudar a los demás. Esto último es lo único positivo del programa, porque lo demás me produce bastante vergüenza ajena.
Pero bueno, la cosa no va por ahí, sino que me ha surgido una duda y quería exponerla ante vosotros: ¿Por qué las gentes que ven este concurso no lo llaman Mira quién baila!, sino Lo de los bailes!?
Datos inútiles XVII
En mi familia hay un par de fans que idolatran a Enrique Bunbury, ex-cantante de Héroes del Silencio y, desde hace años, poseedor de una exitosa carrera en solitario no exenta de polémica. Pues bien, ayer mismo me enteré de que Bunbury no es su verdadero apellido, sino que se llama Enrique Ortiz de Landázuri Izardui. Su nombre artístico está cogido de un personaje de La importancia de llamarse Ernesto de Oscar Wilde (obra que tengo pendiente). Al contrario que el protagonista del libro, Enrique lo utiliza para exponer su vida pública y ocultar la privada.
No digas noche
Amos Oz es uno de esos novelistas que me quedaban por descubrir. Supongo que me equivoco, pero confío en el Premio Nobel de Literatura y, al parecer, Oz está muy cerca de conseguirlo.
La cosa va de una pareja asentada en una triste y reciente población de Israel. Él, Teo, es un hombre que después de una vida activa se dedica ahora a contemplar y relativizar su entorno. Ella, Noa, en cambio, es una mujer que, a sus 45 años, vive la época más activa de su carrera profesional. Un proyecto social involucra a Noa de tal manera que sus vidas se ven trastocadas.
El ambiente en el que se desarrollo el libro me ha recordado a esos entornos que sólo sabe crear García Márquez: si hace frío en la historia pasas frío, si llueve allí, llueve aquí,…
Pese a la diferencia de edad y de hábitos de los protagonistas, se aprecia un amor puro, sincero, fraternal, de ese que creo improbable si no es en la vejez. El novelista, contando la historia desde los dos puntos de vista, me ha convencido de que esa relación no sólo se mantenía por la costumbre.
Quizá el estilo es algo complejo por la ausencia de diálogos. Las conversaciones aparecen separadas por comas insertadas en el mismo párrafo. Por lo demás, nada que destacar. Quizá la repetición de eventos debido a que la historia está contada desde dos puntos de vista se haga algo pesada.
No pasará a la historia, pero hace que dé mi voto de confianza para leer algo más de Amos Oz. Un 6.5 es suficiente.
Mis mejores deseos
Nada más lejos de mi intención daros que coñazo con una empalagosa felicitación navideña; para eso ya están esos correos electrónicos que habréis recibido muchos de vosotros.
Os deseo a todos los que durante estos meses habéis entrado en mi blog, que paséis una Felices Fiestas y un buenísimo año próximo.
Besos y abrazos para todos.