Paranormal activity

Son muchas las pelis que he visto en los últimos tiempos y que no he comentado todavía por aquí. Pero, así a bote pronto, me acuerdo de esta película de miedo que, con el modo masoquista activado, he visto ya dos veces.

Una típica pareja decide instalar una cámara de vídeo en su dormitorio para registrar lo que les ocurre por las noches. La chica, desde su más tierna infancia, “sufre” los ataques de algún tipo de ente extraño que perturba su calma. Al ente en cuestión no le gusta un pelo que graben sus andanzas, por lo que la cosa empeora según avanza la historia.

Esta cinta es el fiel reflejo de cómo hacer una buena historia sin recursos económicos y sin el respaldo de actores famosetes que le podrían dar más caché y taquilla. Pero creo que la cosa empeoraría de este modo. Así es más creíble. Sin música inquietante ni efectos barrocos. Sustos, tensión y punto.

Se merece un 7.5.

Publicado en  on Diciembre 22, 2009 at 5:57 pm Dejar un comentario

La velocidad de la luz

Dada la numerosa biblioteca de Javier Cercas que todos podemos encontrar en cualquier librería, me animé a leer algo de este tipo. Y ha resultado ser bastante normalito tirando a simplón.

La cosa va de un tipo que viaja a EEUU para trabajar en un departamento universitario de lengua y literatura española. Allí conoce a un personaje con una vida un tanto oscura, muy afectada por su experiencia en la guerra de Vietnam. Poco más se puede contar de esta historieta.

Es de mérito la construcción del hilo argumental, coherente y sin tangenciales. Pero todo es demasiado previsible.

Hasta que no me digan “léete esta novela de Cercas, es buenísima”, no creo que por iniciativa propia vuelva a leer nada de este buen hombre. Un 5.5 de nota.

Publicado en  on at 4:51 pm Dejar un comentario

El año se acaba…

… y alguno seguro que pensó que mi blog también, dada la poca frecuencia con que lo actualizo últimamente. Y nada más lejos de mis intenciones futuras. Achaco esto a una falta de tiempo y de motivación que (espero) será pasajera. Aunque quizá el formato “blog” se haya quedado obsoleto, tengo en mente seguir con ello. Así que les pido a mis numerosos (dos) seguidores paciencia y constancia en revisar de vez en cuando esta página.

Pues eso, que el año acaba, y con él acaba un año muy importante. Abandoné el nicho familiar y me largué a vivir con mi novia. Y utilizo el verbo largar porque refleja bien lo que he hecho. Alejarme también sería un verbo adecuado. Haciendo una comparativa, creo que ahora soy más feliz. Y por lo demás todo sigue igual, pero con menos tiempo libre. Entre mi(s) trabajo(s), hacer un poco de deporte, leer para respirar y atender alguna labor doméstica, no me queda casi nada de tiempo para estudiar un poquito ni para escribir por aquí. Pero bueno, tendré que reorganizar y aprovechar mejor el tiempo disponible. Porque no creo que me decida a prescindir de nada. En todo caso, del trabajo si me toca la primitiva…

En definitiva, que finaliza el 2009. Pues adiós.

Publicado en  on at 4:42 pm Comentarios (1)

Recuerdo llover

Recuerdos llenos de lágrimas y desesperación, recuerdos que no desaparecen por muchas cosas buenas que ocurran, recuerdos que angustian…

Recuerdo caminar hacia el colegio gimiendo sin lágrimas, recuerdo llorar por peleas, recuerdo lagrimear por una derrota deportiva, recuerdo…

Recuerdo llorar de desamor infantil, recuerdo gritar en silencio contra la almohada, recuerdo no saber si nadaba o llovía por una indiferencia ajena que quería íntima…

Recuerdo llorar por ser ignarado, recuerdo angustia tras una incompresión, recuerdo lamentar una tristeza incomprensible…

Y ahora, recuerdo llorar de rodillas por estar sólo en mi mundo, por no ser querido, por no ser correspondido y por ser correspondido…

Recuerdo ser feliz y llorar.

Publicado en  on Noviembre 20, 2009 at 4:14 pm Comentarios (1)

El museo de la inocencia

Por mi último cumpleaños mi novia me regaló el último del grandísimo Orhan Pamuk. Esta vez ha conseguido escribir el AMOR.

Contado en primera persona, el potagonista, Kemal, nos cuenta la historia de diferentes objetos que ha ido recogiendo durante años, todos ellos relacionados con Fusün, su amada, para montar su museo. Paseamos por la historia a la vez que paseamos por la exposición de colillas de tabaco, pendientes, vasos, sábanas,… que evocan alguna parte de la desgarradora historia. Y por el mismo precio nos paseamos por los últimos 25 años del siglo pasado en la ciudad de Estambul, por sus gentes y costumbres.

En las novelas anteriores de este autor, los temas eran diversos y complejos, dándoles Pamuk un aire de unión que hacían comprensible y completa la historia. Esta vez el tema era único, mirado siempre con el mismo prisma, pero sin sobrar una sola línea.

El final de la novela, en cuanto a estilo y desenlace de la propia trama, es sorprendente y magistral.

Un 9 de nota porque sigue siendo, ahora mismo, mi escritor favorito.

Publicado en  on at 9:42 am Dejar un comentario

Si la cosa funciona

Hace ya unos días que vi la nueva del prolífico Woody Allen. No pasará a la historia, pero pasé un rato agradable.

La historia va de un físico que vive amargado, odia a todo el mundo por igual y desprecia los convencionalismos. Conoce a una chica mucho más joven que él, que le introduce en un mundo muy diferente al que está acostumbrado. En las opiniones del protagonista creo que se vislumbran las opiniones del propio Allen. Y son muy curiosas.

Lo mejor de la película es cómo está rodada, en formato documental, como si el protagonista fuera, muchas veces, ajeno a la acción y fuera el presentador de un documental sobre tribus africanas. Muy curioso.

Un 6.5 de nota, porque me hizo pasar un buen rato pero en pocos meses no la recordaré.

Publicado en  on Octubre 30, 2009 at 12:55 pm Dejar un comentario

Las malditas puntas

Esta vez tengo respuesta a la pregunta inquietante del día. ¿Cuántas veces habéis oído decir a una fémina: “¿Por qué no me crece el pelo? ¡Jo, yo quiero tenerlo largo!”? Pues sí amigas, tengo la solución, pero la plantearé con otra pregunta hacia vosotras: ¿Por qué cojones no paráis de cortaros las puntas? Y, por cierto, ¿qué significa tener las puntas abiertas?

Publicado en  on at 12:29 pm Comentarios (2)

La muerte de Ivan Ilich

Debo reconocer que ha sido para mi todo un descubrimiento la literatura rusa (en general) de hace más de un siglo. Y esta vez he elegido uno de León Tolstoi. Quería leer algo cortito antes de adentrarme en Guerra y Paz o Anna Karénina. Y ha sido muy satisfactorio.

Ya me avisó un amigo que el libro remueve conciencias. Corto pero intenso. La historia cuenta en primera persona el acercamiento a la muerte de un funcionario ruso tras un mal golpe en el costado. El protagonista pasa del desconcierto e indiferencia al principio a la desesperación más absoluta, llegando finalmente al alivio tras finalizar la muerte su tarea con él.

Por el simple hecho de que la agonía de Ivan Ilich se contagia al lector, ya merece una gran nota. Pero no sólo es eso. Acompañar la frescura literaria de complejos conceptos no debe ser nada fácil, y menos hacerlo bien. Tolstoi ya me ha ganado. Un 8.5 de nota.

Publicado en  on Octubre 22, 2009 at 9:48 am Dejar un comentario

Oooh, ¡Qué bonito!

Es una duda que me ha surgido innumerables veces y ahora me dispongo a plantearla en voz alta: ¿Por qué le enternece a la humanidad ver a un cachorro de animal, sea cual sea la especie, bebiendo de un biberón? Además, esta visualización siempre genera una reacción del tipo: “ooohh! qué mono!!“. ¿Acaso somos todos zoofílicos? Quizá esté exagerando, pero esto es lo mío. Pero seguro que podréis reconocerme que manda huevos que nos conmueva un polluelo alopécico y mortecino, que más parece un desecho que un ser vivo, comiendo carroña.

Publicado en  on Octubre 21, 2009 at 12:04 pm Comentarios (1)

David Copperfield

Lo confieso: no tengo tiempo ni tampoco muchas ideas para escribir últimamente en el blog. Y me da rabia, porque es como si hubiera dejado un poco de lado a un hijo. Pero venga, parece que tengo un rato ahora, así que voy a aprovechar para comentar por encima David Copperfield, la novela de Charles Dickens.

El tocho va de la historia de un niño llamado David Copperfield, desde su más tierna infancia hasta la madurez más madura. En medio, el protagonista sufre indecibles desgracias y numerosos acontecimientos al más puro estilo telenovela venezolana actual. Los personajes que le acompañan son, todos ellos, exagerados y algo irritantes. Pese a estos defectos (y alguno más), se huele cierto tufo de obra maestra. La tensión argumental, las oraciones complejas y entendibles, las enumeraciones barrocas y el trabajo fino hecho con la identidad de los personajes merecen gran respeto.

Tuve las vacaciones durante mi lectura, por lo que en ningún momento he conseguido estar enganchado totalmente a la historia. Pero hay que saber apreciar lo bueno y esta novela se merece, al menos, un 7 de nota.

Publicado en  on at 9:09 am Dejar un comentario