Son muchas las pelis que he visto en los últimos tiempos y que no he comentado todavía por aquí. Pero, así a bote pronto, me acuerdo de esta película de miedo que, con el modo masoquista activado, he visto ya dos veces.
Una típica pareja decide instalar una cámara de vídeo en su dormitorio para registrar lo que les ocurre por las noches. La chica, desde su más tierna infancia, “sufre” los ataques de algún tipo de ente extraño que perturba su calma. Al ente en cuestión no le gusta un pelo que graben sus andanzas, por lo que la cosa empeora según avanza la historia.
Esta cinta es el fiel reflejo de cómo hacer una buena historia sin recursos económicos y sin el respaldo de actores famosetes que le podrían dar más caché y taquilla. Pero creo que la cosa empeoraría de este modo. Así es más creíble. Sin música inquietante ni efectos barrocos. Sustos, tensión y punto.
Se merece un 7.5.